Cambio climático: las empresas cambiarán de estrategia para adaptarse al Acuerdo de París

Una semana después de la celebración de la Cumbre climática de París (COP 21), las empresas han madurado el Acuerdo alcanzado, están valorando cómo les afecta y el resultado es claro: tendrán que cambiar sus estrategias y sus planes de negocio, sobre todo las energéticas.

La conclusión más escuchada, ya lejos de los primeros juicios, que pendulaban de lo eufórico o lo apocalíptico, la expone Marcio Viegas, director general de Sust4in: “El Acuerdo es imperfecto e insuficiente, pero ambicioso; sin él, caminaríamos hacia el desastre”. Su consultora ha organizado un acto en el que han participado varias de las empresas más relevantes para analizar el resultado de la Cumbre. elEconomista les preguntó si pensaban cambiar sus estrategias empresariales y el resultado fue positivo en todos los casos:

Para Gonzalo Sáenz de Miera, director de Prospectiva Energética de Iberdrola, la primera compañía de renovables del mundo, “el escenario es complicado, pero el Acuerdo de París refuerza nuestra estrategia”. La complejidad -en la que estuvieron de acuerdo todos los participantes- se refiere al modo en que los estados trasladen a su ordenamiento jurídico interno los objetivos de reducción de emisiones a los que se han comprometido: “Habrá que ver en qué se traducen los planes de cada país”, aseveró, antes de recordar que Iberdrola tiene el objetivo de reducir a la mitad sus emisiones de CO2 en 2030 y de ser neutra en carbono en 2050.

José Ignacio Botello, gestor de la Energía y Carbono de Repsol, consideró que para su compañía “no hay opción, los inversores nos lo reclaman”. De hecho, ella, y otras nueve petroleras, responsables del 10% de la energía consumida globalmente, ya han anunciado que forma parte de la solución. “Estamos plenamente comprometidos con alcanzar el objetivo de los 2º centígrados, pero también con proporcionar acceso a la energía para el crecimiento económico”. Repsol ya tiene planes para reducir sus emisiones en dos millones de toneladas para 2030 y a largo plazo apuesta por los biocombustibles y la movilidad eléctrica, entre otras opciones relacionadas con la I+D+i, como el desarrollo del grafeno.

Fernando Martínez Salcedo, director de Sostenibilidad de Abengoa, fue el más pesimista e indicó que el año que viene hay dos claves para comprobar la validez del Acuerdo. La primera, coincidiendo con Sáenz de Miera, consiste en conocer las políticas nacionales para materializar los objetivos “a falta de un compromiso ejecutivo de alcance global”; y la segunda es que los inversores hagan un “trasvase de sus carteras para invertir en bajas emisiones de carbono”. En cualquier caso, “para Abengoa, centrar su política en el cambio climático es estratégico”.

Amado Gil, jefe del Departamento de Cambio Climático de Gas Natural Fenosa, dijo que “aunque el Acuerdo de los 2º centígrados sea una señal política y no científica, porque puede haber impacto con 1º centígrado, se ha dado una señal muy clara y debe incidir en la estrategia y en las inversiones”. Su empresa apuesta por el empleo del gas como herramienta clave de mitigación del calentamiento de una forma económicamente eficiente.

Greet Paeman, directora de Sostenibilidad y Gestión de Intangibles de Telefónica, se declaró “optimista, porque París no es un hecho aislado, es un refuerzo a nuestros esfuerzos hacia la descarbonización. Nosotros estamos comprometidos con la descarbonización porque nos lo exige la sociedad”. La directiva anunció que las tecnologías de la información y las telecomunicaciones pueden contribuir con una reducción del 20 por ciento a la reducción del CO2.

Manuel Villén, director de Innovación y Sostenibilidad de OHL, subrayó que la construcción es un sector muy regulado -“hacemos lo que nos piden en los concursos?- y vaticinó que “los pliegos saldrán con limitaciones a las emisiones de CO2, y si no lo puedes demostrar, te quedarás fuera”.

Juan Luis Pla de la Rosa, director de Relación Externas de Nissan, insistió en que en su compañía “buscamos un transporte sin emisiones y apostamos desde hace tiempo por una movilidad que sea ciento por ciento eléctrica”. Así mismo, indicó que la innovación es clave y que había otras tecnologías a tener en cuenta, como los vehículos híbridos o el hidrógeno.

En otro foro de la semana pasada, organizado por la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (Apia), hubo oportunidad de conocer la valoración de REE, el transportista y gestor del sistema eléctrico. Roberto Arranz Cuesta, jefe de su Departamento de Medio Ambiente, interpretó que “esto es un cambio definitivo hacia las renovables” y apuntó a los problemas de gestión que plantea la penetración de las renovables intermitentes y la necesidad de reforzar las redes; por eso “hace falta regulación para una transición ordenada, o es fácil que sea caótica”.

 

El Economista

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