10 animales que saben cómo curarse solos

Desde aprender a seleccionar qué cosas comer y cuales no, hasta regenerar algunas de sus partes, estos “animales médicos” son un buen ejemplo de que el instinto por sobrevivir a veces es más fuerte y eficaz que el solo raciocinio. Varios casos han sido imitados por los hombres y otros se estudian con ahínco tratando de descubrir ¿cómo lo hacen?

Esta es una lista de una serie de animales que por aprendizaje (seguramente mediante el ensayo y error) y por evolución (estas enseñanzas se transmiten de generación en generación y finalmente dejan una huella “genética”), han aprendido a valerse de diversas técnicas con las cuales curar sus males u fortalecer su salud.

Águila arpía (Harpia harpyja)

Esta rapaz originaria de Sud América a pesar de construir sus nidos a unas alturas considerables donde estar a salvo de depredadores, solía tener un gravísimo problema a la hora de cuidar de sus polluelos: los mosquitos que los asediaban y les transmitían enfermedades.

Una ingeniosa madre, hace quien sabe cuánto, decidió llevar al nido una serie de hierbas olorosas que espantan de manera natural a estos indeseables visitantes. Los indígenas de lugar se apresuraron a imitarla y también han obtenido excelentes resultados.

Axolote o ajolote (Ambystoma mexicanum)

Es el único animal que siendo en realidad un estado metamórfico de otro (en este caso de la salamandra) es capaz de reproducirse. Es un anfibio acuático caudado (con cola) que posee branquias externas, cuatro patas y vive en México.

Si bien muchos reptiles son capaces de “soltar” parte de la cola en caso de verse forzados a ello a sabiendas de que les volverá a crecer, los ajolotes son capaces de regenerar miembros enteros con todas sus características intactas. Un fenómeno único en la naturaleza que los científicos estudian con la esperanza de desentrañar el misterio genético de su regeneración.

Chimpancé (Pan troglodites)

Estos increíbles primates conocen las propiedades curativas de gran cantidad de plantas, tanto que los “curanderos” de las tribus cercanas a sus hábitats originales, han aprendido de ellos el uso de muchas hierbas medicinales.

Colobo rojo (Piliocolobus kirkii)

Endémico de la isla africana de Zanzíbar, este primate es extremadamente goloso y le encantan ciertas hojas como las de almendro y mango que lamentablemente resultan venenosas para él.

Para solucionar su problema hace uso de un excelente antídoto come carbón, pero el problema es conseguirlo. El colobo espera pacientemente que los vendedores de las aldeas descuiden sus canastas y roba grandes trozos para solucionar sus malestares estomacales.

Elefante africano de sabana (Loxodonta africana)

Tras el parto, se ha visto a las hembras fregar sus genitales contra determinados árboles que se cree poseen propiedades relajantes. Tras 22 meses de preñez y dar a luz a una cría de 120 kg, es normal que busquen alivio.

Lémur negro (Eulemur macaco)

Este primate endémico de la isla de Madagascar que se encuentra en estado de vulnerabilidad, también suele tener el inconveniente de las molestas picaduras de mosquitos. Para ello ha encontrado una fórmula infalible: un repelente natural. El lémur se aprovecha de un ciempiés que libera un gas mortífero al que él es inmune, por lo que con el cianuro de hidrógeno que expele dicho artrópodo, se unta el cuerpo y mantiene a raya a los temibles insectos.

Loros (Psittacidae)

Los hay en todas partes del mundo y son esencialmente frugívoros, pero los que viven en Sudamérica comen algunos frutos que tienen altos contenidos de alcaloides venenosos y de taninos.

Para evitar que los elementos tóxicos de su dieta les afecten, consumen arcilla, un antídoto muy eficaz que les evita dolores de estómago y les asegura una buena digestión.

Osos (Ursidae)

Tras un largo invierno durante el cual se lo han pasado durmiendo, los osos se purgan de posibles parásitos comiendo una planta de conocidos efectos antiparasitarios. Los científicos estudian la naturaleza de este enorme plantígrado con el fin de explicarse el porqué de que si bien pierde una enorme cantidad de grasa durante su “siesta”, sigue generando calcio y su masa ósea jamás disminuye.

Ovejas (Ovis aries)

Los ovinos conocen instintivamente las cientos de planteas que pueden haber en un pastizal, por lo que seleccionan las que les son más necesarias a la hora de curarse, además de alimentarse de las más nutritivas, por ejemplo: los tréboles. Aunque parezcan inocentes y miedosas, en realidad saben mucho más de hierbas que los humanos.

Ualabie (Macropus eugenii)

Este increíble marsupial que vive en Australia está siendo estudiado por los científicos en todos sus aspectos: morfológico, fisiológico, anatómico y genético, en busca del secreto que hace que dé unos enormes saltos y que su leche tenga un contenido de nutrientes casi 100 veces mayor que la de los demás mamíferos.

Pero no solamente es saludable y un alimento completo, sino que la leche de ualabie posee un alto grado de antibióticos y agentes inmunizantes, por lo que las crías una vez que son destetadas resultan prácticamente inmunes a varias enfermedades que comúnmente atacan a los individuos de especies similares.

Ecoportal.net

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