Energías renovables para ahorrar electricidad en la acuicultura

Los responsables del proyecto Life+Aquasef han presentado, en rueda de prensa, los resultados de esta iniciativa, cuyos objetivos son disminuir los costes de las empresas de acuicultura, así como rebajar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y el impacto ambiental del cultivo de peces y moluscos.

En el proyecto participan Ariema, el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (Ctaqua)Esteros de Canela, Innoma Energía (spin off o empresa derivada de la Universidad de Cádiz) y D&B Tech (spin off de la Universidad de Sevilla).

Los estudios, que empezaron en Ayamonte (Huelva), afectan a las llamadas instalaciones en estero o acuicultura marina en tierra.

La jefa de departamento de Ctaqua Myriam Retamero ha explicado que la tecnología facilita el suministro energético a granjas situadas en zonas naturales pero a veces muy remotas, cuyo consumo energético es costoso; además si no hay abastecimiento y se producen cortes de luz aumenta el riesgo de que mueran los peces.

Una instalación acuícola gasta 35.000 euros anuales en comprar oxígeno puro. Un traspaso de aire más eficiente le ahorra gasto eléctrico.

Una de las técnicas se basa en el aprovechamiento del “excedente de energía solar” y permite la obtención in situ del oxígeno necesario para suministrar a los tanques de cultivo, que se alimentan directamente de los sistemas de energías renovables.

La iniciativa incluye la aplicación de energía renovable fotovoltaica y eólica para abastecer los sistemas de bombeo en tanques, la iluminación de la planta y los sistemas de mezcla, a la vez que se reducen emisiones de gases efecto invernadero.

 El director general de Ariema, Rafael Luque, ha señalado que se trata de un almacenamiento “pionero”, que acumula energía en áreas que están lejos de la red de suministro y garantiza el oxígeno a las instalaciones que, en la actualidad, lo reciben gracias a camiones que lo transportan licuado, con el consiguiente impacto ambiental.

Otra línea del proyecto es el aprovechamiento del dióxido de carbono de las microalgas, que se convierten en materia prima y sirven de complemento nutricional.

Luque ha remarcado que el proyecto “integra el mundo de la energía en la acuicultura”, y está relacionado con el desarrollo del hidrógeno como fuente energética; por el momento se ha validado en Esteros de Canela (Ayamonte).

Menos emisiones y más valor para el pescado

El responsable de desarrollo de negocio de D&B Tech, Álvaro Lobo, ha apuntado que las instalaciones de acuicultura gastan unos 35.000 euros anuales en la compra de oxígeno.

“Se trata de transferir el aire de una manera más eficiente, para no gastar en la compra de oxígeno puro”, según Lobo.

Los responsables del proyecto han calculado que estos sistemas reducirán las emisiones de CO2 de las plantas acuícolas en 46,6 toneladas anuales y 474 toneladas en un período de vida útil de 25 años.
Asimismo, han confiado en que estas técnicas aumenten los márgenes de ingresos de las empresas acuícolas e incrementen el valor añadido del pescado, para que pueda ser certificado como “libre de contaminación ambiental”; también esperan que puedan replicarse en otros países europeos.

EFE Agro

 

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