De baterías a “nanoautos”: La revolución que traerá la tecnología que recibió el Nobel de química

El 6 de octubre la Real Academia Sueca de Ciencias anunció el último de los Premios Nobel en las categorías científicas: el premio de química que fue al francés Jean-Pierre Sauvage, el inglés Fraser Stoddart y el holandés Bernard Feringa, por el desarrollo de “máquinas moleculares”.

¿Qué son las máquinas moleculares? La Academia describe el avance como “moléculas con movimientos controlables que pueden realizar una tarea cuando se les añade energía”.

Se trata de desarrollos mil veces más delgado que un pelo humano pero que tienen el potencial de revolucionar distintas industrias, desde el almacenamiento de información y energía hasta la construcción de infraestructura de todo tipo, permitiendo la creación de materiales que se pueden reparar solos. “Probablemente serán usados en desarrollos de cosas como nuevos materiales, sensores y sistemas de almacenamiento de energía”, indicó la Academia.

Si bien pasarán años para ver estos sistemas en uso, ya hay ciertos avances, liderados por los mismos científicos premiados hoy. Por ejemplo, Fraser Steddard ya desarrolló un chip de computador basados en moléculas y con una memoria de 20 KB. Tecnología tan pequeña podría revolucionar la computación, al nivel del impacto que tuvieron los transistores de silicio.

“Esas memorias serían extremadamente pequeñas en comparación con los chips que utilizamos ahora. Hasta ahora no se ha conseguido fabricarlos pero por lo menos se demostró que es posible”, declaró Jan-Erlink Bäckvall, miembro del comité Nobel, a la agencia DPA.

Por otro lado, Bernard Feringa lidera un grupo que en 2011 construyó un “nanoauto”, un vehículo minúsculo con cuatro motores moleculares como ruedas.

Finalmente está el potencial de crear materiales que se pueden reparar de forma independiente, lo que presenta un beneficio importante para distintos tipos de infraestructuras. “Si quieres infraestructura que se cuide a sí misma –y creo que lo queremos– estoy bastante seguro de que nos vamos a mover a sistemas de reparación autónoma. Tendremos cañerías plásticas que se pueden reparar a sí mismas o puentes que cuando se rompen tendrán máquinas que lo reconstruyen a escala microscópica. Es sólo el comienzo, pero el potencial es realmente inmenso”, declaró Mark Miodowik, profesor de la University College de Londres a The Guardian.

Si bien el potencial es importante y los expertos señalan el interés que generará el reconocimiento de hoy en el área, la misma Academia advierte que los trabajos están en una etapa temprana, que compara a la aparición del motor eléctrico. “El motor molecular está en la misma etapa que el motor eléctrico en la década de 1830, cuando los científicos mostraron palancas y ruedas que giraban, sin saber que llevaría a trenes eléctricos, lavadoras, ventiladores y procesadores de comida”, indicó el comité.

INVDES

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